Consideramos que el hombre, compuesto de cuerpo y alma espiritual, necesita ser educado para lograr su madurez. Por lo que la inteligencia y la voluntad, necesitan ser educadas, para que la inteligencia siempre busque la verdad y la voluntad escoja siempre el bien.
Los sentimientos también entran dentro del ámbito formativo y deben ser educadas junto con la inteligencia y la voluntad, mediante el ejercicio de hábitos operativos buenos que se denominan virtudes.
La Fortaleza, Justicia, Prudencia y Templanza son las virtudes principales de donde se desprenden todas las demás virtudes que el hombre debe luchar por vivir.
De esta manera, el hombre hará recto uso de su libertad y logrará alcanzar sus fines naturales y sobrenaturales propios.
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