3. El alumno es tratado en su integridad y dignidad como persona humana respetando su personalidad y fomentando su libertad con responsabilidad.
4. La acción educativa es personalizada y cuenta con un estructurado programa de virtudes humanas que favorece el desarrollo del sentido de responsabilidad.
5. El alumno es orientado a fin de que sea el protagonista de su propia educación fomentando la adquisición de virtudes y el desarrollo del liderazgo, a fin de que sea capaz de influir e intervenir en la sociedad, asumiendo roles acordes a su edad.
6. La educación que se brinda pretende formar alumnos con capacidad de relacionarse con estudiantes de otros países, capaces de valorar su cultura, lengua y costumbres.
7. El maestro de Los Álamos, educa con su vida. El educador requiere, por tanto de una actitud renovadora constante, un entrenamiento diario de su carácter, de su autoridad, de la actitud segura y prudente, y de un espíritu cristiano, que pide su misión de educar alumnos y orientar a las familias.
8. La formación moral y religiosa es guiada por una fidelidad a las enseñanzas doctrinales y morales del Magisterio de la Iglesia Católica.